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La Biblia. Libro del pueblo de Dios. Reseña/comentario bibliográfico. Nuria Calduch


En el año 2013 la editorial Verbo Divino (EDV), junto con la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC) y las Sociedades Bíblicas Unidas (SBU), sacó a la luz La Biblia Hispanoamericana. Traducción interconfesional e íntegra de los textos originales. Con esta edición culminaba un proyecto conjunto realizado por biblistas católicos y protestantes que se había iniciado en el año 1973 (cf. mi recensión en EstBíb 72 [2014] 517-519). Dos años más tarde, en 2015, Verbo Divino ha publicado La Biblia. Libro del Pueblo de Dios bajo la dirección de Guillermo Santamaría de Pando y Adam Peter Grondziel Richter. No se trata simplemente de una nueva edición de la Biblia que se suma a las otras que ya existen en el mercado. Según Xabier Pikaza, “estamos ante un acontecimiento cultural y religioso de primera magnitud, que marca una etapa en el estudio y comprensión de la Biblia en lengua castellana […] ésta abre una etapa nueva y será libro de referencia en los próximos decenios, dentro y fuera de la Iglesia Católica”.

La presente edición tiene una larga historia a sus espaldas. La traducción de los textos bíblicos originales en el español de Iberoamérica, a cargo de dos biblistas argentinos de renombre, Armando J. Levoratti y Alfredo B. Trusso (†), fue editada por primera vez con el título El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia en mayo de 1981 en Argentina. Tuvo una excelente aceptación en las comunidades cristianas y varios episcopados latinoamericanos la adoptaron como versión oficial para la liturgia de la Iglesia Católica (Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay). Durante todos estos años Armando J. Levoratti ha trabajado incansablemente en las notas, comentarios e introducciones para poder ofrecernos una edición muy completa de la Biblia, “una cima importante desde la que el lector (individuo, comunidad, sociedad) podrá vislumbrar el horizonte siempre esperanzador de la común y universal Tierra prometida por el Creador del universo a todos los pueblos de la Tierra” (xiii). Es, además, la Biblia del Papa Francisco. En su honor, la primera página presenta una hermosa fotografía del Pontífice acompañada dos citas de la Evangelii Gaudium (cf. núm. 1 y 3). La página web del Vaticano en lengua castellana también la utiliza.

Muchas son las cualidades de la presente edición de la Biblia. La traducción, fiel a las fuentes bíblicas y al principio de la equivalencia dinámica, es impecable del punto de vista literario: “exquisitamente cuidada, ofrece un texto que, sin perder la hondura teológica y estética de los originales o de otras versiones en lengua española, es fácilmente legible y asequible para el lector medio” (xi). Es loable el esfuerzo realizado por los autores para que la lengua castellana, sin perder un ápice de su belleza, fuera comprensible para los más de cuatrocientos millones de hispano-parlantes esparcidos por el mundo, especialmente en el continente americano.

Impresionante es el aparato de notas explicativas que ayudan al lector a contextualizar el texto bíblico desde un punto de vista histórico, literario y teológico. A veces las notas contienen explicaciones muy puntuales, como, por ejemplo, cuando se trata de aclarar un término hebreo o una costumbre antigua, situar una localidad, ofrecer datos biográficos de algunos personajes o hacer notar una expresión irónica que podría pasar desapercibida allector moderno. Otras veces la notas, agrupando un par de versículos, pequeñas unidades del texto o incluso secciones más amplias, ofrecen un resumen de su mensaje o una reflexión actualizada del mismo. Completan dicho aparato las referencias cruzadas, es decir, alusiones textuales que no son citas literales de un texto, sino una evocación o alusión implícita del mismo. Por lo que se refiere a los textos paralelos, aparecen indicados oportunamente debajo de los títulos. Estos, al estar impresos en rojo, facilitan la búsqueda de pasajes concretos.

A la Presentación a cargo de la editorial Verbo Divino, siguen dos introducciones generales dignas de mención. Una aborda el tema de la «lectio divina» o lectura orante de la Biblia, algo inusual en una introducción a la Biblia. Estas páginas introductorias revelan el espíritu que ha guiado la elaboración de esta obra. En ella se explica el concepto de «lectio divina» y a continuación se presentan los cuatro pasos tradicionales (lectura, meditación, oración, contemplación), la invocación al Espíritu Santo así como las modalidades de la «lectio» (personal o comunitaria), las actitudes que predisponen a una lectura fructuosa, la relación entre «lectio divina» y Eucaristía, y los frutos de esta lectura eclesial de la Biblia. La otra introducción toma en consideración la compleja relación entre el Antiguo (el libro de la Antigua Alianza) y el Nuevo Testamento (el libro de la Nueva Alianza), una relación que baraja admirablemente los conceptos de continuidad, discontinuidad y progreso. Se discute sobre el uso de la expresión Antiguo o Primer Testamento (y por consiguiente, Nuevo o Segundo Testamento) y se reflexiona sobre la lectura judía y cristiana de la Biblia.

Las introducciones relativas a los escritos bíblicos, muy claras y pedagógicas, se sitúan a tres niveles: a) introducciones a las tres grandes partes del Antiguo Testamento, según la Biblia hebrea (la Ley, los Profetas y los demás escritos) y a las cuatro del Nuevo Testamento (los evangelios, los Hechos de los Apóstoles, las cartas apostólicas y el Apocalipsis); b) introducciones a las secciones al interno de las mismas (por ejemplo, respecto a los Profetas: la historia profética y las colecciones proféticas); y c) introducciones a cada uno de los libros bíblicos. Completan la edición la cronología bíblica, la guía litúrgica de las lecturas bíblicas y los mapas a todo color de Palestina en tiempos del Antiguo y del Nuevo Testamento.

Muy cuidada en todos sus detalles, la nueva edición presenta una disposición gráfica muy elegante (calidad del papel, el uso de dos tintas y la negrita) y un formato muy práctico y manejable. Tiene incluso unos uñeros (índices) para una rápida consulta o búsqueda de los libros bíblicos.

La Biblia. Libro del Pueblo de Dios no es una Biblia más, es una Biblia realizada con competencia y acriba que tiene por objetivo principal que “el pueblo lea la Biblia, que la asimile como pueda, que la reflexione y que saque las consecuencias”. Así se expresa su principal ideador y autor, Armando J. Levoratti en una entrevista realizada en 2014 en la casa provincial de la congregación del Verbo Divino en Buenos Aires. Por eso, suprimió los comentarios que en la edición anterior se intercalaban entre los textos de la Biblia y los trasladó a las notas al pie de página. Su deseo es que la gente lea la Biblia con sencillez, bajo la luz del Espíritu Santo y que esa lectura tenga incidencia en sus vidas.

Una Biblia completa y actual, literaria y popular, teológica y espiritual, litúrgica y pastoral, personal y comunitaria, que quiere ser ante todo una compañera de viaje para el creyente y la comunidad eclesial. Mi más sincera felicitación a todos los autores, editores y
colaboradores que han hecho posible, mediante el trabajo en equipo, la realización de esta obra magnífica.
 

Nuria Calduch
 

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