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:: Editorial Verbo Divino :: Autor destacado Takamitsu Muraoka

Takamitsu Muraoka

Takamitsu Muraoka

Entrevista al profesor Takamitsu Muraoka

 

EVD. Querido y admirado profesor Muraoka, cuando está a punto de salir la edición española de su Gramática del hebreo bíblico, me permito hacerle unas preguntas para los lectores de la Editorial Verbo Divino. Usted es especialista en lingüística y filología semítica, ¿puede decir a nuestros lectores cuáles son las lenguas en que está escrita la Biblia?

T. M. Las lenguas originales del Antiguo Testamento son el hebreo y el arameo. La lengua original del Nuevo Testamento es el griego.

EVD. ¿En qué medida juzga usted necesario para el estudioso o para una persona culta el conocimiento de las lenguas originales de la Biblia?

T. M. Tal conocimiento es muy deseable, pues en cualquier lengua incluso la mejor traducción no puede reproducir y transmitir todo lo que se contiene en el original. Esto se aplica no sólo al sentido y mensaje del texto original, sino también al estilo y la forma. El que una traducción escrita o interpretación oral puede perder muchos detalles, se aplica a cualquier texto o discurso, no sólo a la Biblia. Sin embargo, la importancia del mensaje bíblico hace que el conocimiento de sus lenguas originales sea muy necesario y deseable.

EVD. ¿Qué otras lenguas antiguas son convenientes para un mejor conocimiento del texto bíblico?

T. M. En comparación con el griego del Nuevo Testamento, las lenguas originales del Antiguo Testamento, el hebreo y arameo, no son tan bien conocidas y tampoco están tan bien documentadas. De aquí que resulte muy importante y de gran ayuda el conocimiento de las antiguas lenguas relacionadas, como el árabe, acadio (babilónico y asirio), fenicio, ugarítico, etiópico, y los dialectos arameos como el siríaco.

EVD. ¿Qué importancia tiene para la exégesis el conocimiento del contexto cultural y lingüístico del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento?

T.M. Son muchas las cosas que se pueden malentender con facilidad o entenderse sin precisión fuera del contexto lingüístico y cultural del texto bíblico. Una traducción, incluso la mejor, no puede resolver este problema completamente. En este punto, se hace necesaria la ayuda de un buen comentario.

EVD. ¿Podría sintetizarnos las novedades de la última edición de su Gramática del hebreo bíblico respecto de las ediciones anteriores y de las gramáticas actuales?

T. M. La edición actual de nuestra gramática es la más actualizada y completa de las gramáticas del hebreo bíblico. Ha tomado en consideración un considerable número de importantes publicaciones científicas escritas en hebreo moderno, que no eran atendidas por los hebraístas y semitistas no judíos. También hemos prestado especial atención a las relaciones entre el hebreo bíblico, especialmente el hebreo bíblico tardío y el hebreo postbíblico, singularmente el hebreo de los manuscritos del Mar Muerto y el de la primera literatura rabínica. 

EVD. ¿Puede ofrecernos algún ejemplo de cómo el mejor conocimiento de las lenguas originales de la Biblia ha determinado la exégesis del texto bíblico?

T. M. Permítame citarle dos ejemplos. En Gn 12,1-2, el texto hebreo muestra una serie de verbos que comienzan con un imperativo seguido de formas cohortativas o su equivalente, cada una de ellas conectada con la precedente mediante la conjunción “y”. Este tipo de cohortativo indirecto se considera habitualmente como expresión de intencionalidad o finalidad (§ 116 b de nuestra Gramática). Pero en la nota 3 a pie de página hemos señalado un análisis alternativo, según el cual los tres verbos con Dios como sujeto podrían no estar indicando la seguridad en la promesa, sino la invitación de Dios al Patriarca para formar parte de su iniciativa. Tal análisis se confirma por el hecho de que los tres verbos van seguidos por un imperativo que significa: “Sé una fuente de bendición”.

Otro ejemplo lo encontramos en la breve parábola de las diez vírgenes (Mt 25,1-13). En ese texto hay nada menos que cinco pronombres reflexivos, algunos de los cuales podrían reemplazarse por las formas ordinarias no reflexivas. Esta notable acumulación de formas reflexivas enfatiza probablemente que uno tiene que ser responsable de su fe y destino.

EVD. Muchísimas gracias, querido profesor Muraoka.

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