
Para conocer un poco más a… Salvador Carrillo
Si pudieses asistir a un evento cultural, ¿con cuál disfrutarías más? Desde mi juventud, por tradición familiar, disfruto de la música. Más tarde, me interesé por adquirir una formación en esta área, y debo decir que culturalmente lo que más me gusta es escuchar obras musicales, de estilo variado, pero sobre todo de los autores llamados "clásicos"; así sean Bach, Vivaldi, Mozart, Beethoven, Brahams, Chopin, etcétera.
Si te pierdes y quieren encontrarte, ¿dónde hay que buscarte? Mi sitio de refugio personal es, en primer lugar, mi oficina de estudio. Allí paso horas pensando, leyendo, estudiando, escribiendo, preparando clases o conferencias. Otro lugar es el llamado "Bosque de Tlalpan", siempre verde, cercano a casa, con veredas, subidas y bajadas, con toda clase de árboles y flores, en una soledad envidiable.
Si te dan un billete de avión en blanco, ¿a qué país querrías ir? Por gracia de Dios, conozco muchos países del mundo, pero mi segunda patria es Tierra Santa. Allí he pasado muchos años de mi vida, entregado al estudio de la Sagrada Escritura, gozando en sueños la vida de los patriarcas, profetas y, sobre todo, la vida de Jesús y de los Apóstoles. Ha sido para mí una gracia y un placer haber conducido unos cuarenta grupos de personas que han querido conocer y disfrutar los Santos Lugares.
Si eligieras tres rasgos de tu personalidad que te definen, ¿con cuál te quedarías? Mi personalidad... ¡qué problema! Pero un rasgo que he trabajado es "sonreír" con las personas con quienes estoy o me buscan. Hacer que se sientan en confianza, y sólo después tratar los asuntos serios que traemos entre manos, o ayudar espiritualmente a las personas que me lo solicitan.
Si fueras alguna de las imágenes que utilizan los profetas, ¿con cuál te quedarías? Me quedaría con la imagen de Isaías, que dice: "Ése morará en las alturas, subirá a refugiarse en la fortaleza de las peñas, se le dará su pan y tendrá el agua segura" (Is 33,16). Y es que he sido apasionado de las altas montañas cercanas a la ciudad de México, que se elevan majestuosas a más de cinco mil metros de altura.
Si fueras alcalde de una ciudad de México, ¿qué texto de los profetas leerías en la toma de posesión de tu cargo? Yo leería el programa preciso y conciso de Miqueas: "Se te ha declarado, oh hombre, lo que es bueno, lo que Dios de ti reclama: tan sólo practicar la justicia, amar la piedad y caminar humildemente con tu Dios" (Mi 6,8).
Si buscases en tu álbum de fotos la más entrañable que recuerdas, ¿cuál nos enseñarías? Serían las fotos de la fiesta de mis 50 años de vida sacerdotal. ¡Qué gratitud para con Dios, cuánta felicidad y alegría, rodeado de tantas personas amables que me acompañaron con su cariño sincero!
Si subrayases una cita de los profetas muy significativa para ti, ¿cuál sería? Un texto profético muy significativo para mí es la que parece ser la cumbre del mensaje de Ezequiel y de todo el Antiguo Testamento: "Os daré un corazón nuevo e infundiré en vosotros un espíritu nuevo... Infundiré mi Espíritu en vosotros y haré que os conduzcáis según mis preceptos" (Ez 36,26-27). Su realización plena fue la efusión del Espíritu Santo por Jesús glorificado el día de Pentecostés.
Si pudieses elegir un profeta con quien compartir un año de tu vida, ¿quién sería? Sería, sin duda, el Segundo Isaías por su optimismo, su alegría, su entusiasmo, su visión positiva del futuro y finalmente por su programa de consolar y compartir su vida con la de su Pueblo, en unión con el Siervo de Yahvéh.
Si pudieses dar gracias por los tres regalos más importantes de tu vida, ¿qué dirías? Los tres regalos más importantes de mi vida son: mi vocación a ser Sacerdote, mi llamamiento a ser Misionero del Espíritu Santo, y mi misión de proclamar y enseñar la Palabra de Dios en la Sagrada Escritura a lo largo de 52 años.
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