 Para conocer más a... Fidel Aizpurúa
Si fueras un olor, ¿cuál serías? Olor a tierra, en la que no solamente estamos, sino de la que formamos parte.
Si fueras un sonido, ¿cuál serías? El de una voz humana cálida, llena de comprensión y de ternura.
Si fueras agua, ¿dónde estarías? Libre, saltando de peña en peña.
Si fueras luz, ¿dónde irías? A los ámbitos de lo oscuro del corazón.
Si fueras alguna de las imágenes que utilizan los profetas, ¿cuál serías? La imagen del pan que reparte Eliseo.
Si fueras una casa, ¿cómo sería? Casa abierta, de sosiego y silencio.
Si subrayases una cita bíblica que te alimenta especialmente la vida, ¿cuál sería? Jn 14,23: Dios en el fondo de la existencia, vida amparada.
Si emprendieras un largo y definitivo viaje, ¿qué llevarías en tu equipaje? El buen recuerdo de lo vivido.
Si dirigieras un museo, ¿qué cuadro pondrías en la sala principal? Las acuarelas verdes de Alfredo López.
Si pudieses elegir un profeta con quien pudieras compartir un año de tu vida, ¿quién sería? Ezequiel, a pesar de su aspereza.
Si pudieses compartir una tertulia con una mujer bíblica, ¿con quién te sentarías un rato a charlar? Con Junías, la de Rom 16.
Si pudieses elegir las palabras por las que te gustaría ser recordado, ¿cuáles dirías? A pesar de todo, amó.
Si te regalasen dos minutos de publicidad en hora punta, ¿qué anunciarías? El libro sobre la ternura de Kostas Tsiropoulos.
Si pudieses dar gracias por los tres regalos más importantes de la vida, ¿qué dirías? Gracias por haber sido creado, gracias por la belleza, gracias por la utopía de los pobres.
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