Desde la antigüedad hasta nuestros días, la Biblia Hebrea ha cautivado el interés de millones de seres humanos. Las historias de Abraham, el Decálogo o los Salmos se convirtieron en piezas claves de la cultura judeo-cristiana, sentando los temas fundacionales del arte, la ética o la piedad de la civilización occidental. Por generaciones, los lectores han encontrado en sus páginas inspiración, consuelo y una profunda espiritualidad, como así también una fuente inagotable de información acerca de la sociedad, la literatura y el pensamiento del pueblo de Israel en la época antigua.
Sin embargo, el espectacular desarrollo de las ciencias bíblicas en las últimas décadas, incorporando los nuevos procedimientos científicos (por ejemplo: arqueología, sociología, antropología y religiones comparadas) a las métodos tradicionales de estudio de las Escrituras (como el caso de la filología, la historia y la teología), ha transformado el estudio de la Biblia Hebrea en un campo apasionante, desafiante, pero muy sofisticado, apropiado sólo para expertos en la materia.
Esta especialización ha derivado en una creciente brecha entre los "expertos" y los "legos", creando una situación insostenible de extrañamiento entre ambos grupos. Lamentablemente, este vacío ha sido ocupado en los últimos años por grupos fundamentalistas, quienes han descontextualizado los textos bíblicos, hasta el punto de presentar una imagen tergiversada, y muchas veces retrógrada, de los textos sagrados.
A la luz de esta situación, el presente libro ha sido concebido con el propósito consciente de poner al alcance de los lectores no-expertos una visión novedosa, y probablemente desconocida, del mundo bíblico. Por medio del análisis de algunos de los personajes más ilustres (como Abraham, Moisés o José) o de las historias más representativas (por ejemplo: el diluvio universal, el cruce milagroso del Mar de las Cañas o el relato del becerro de oro), este libro quiere difundir una perspectiva crítica de la tradición bíblica, poniendo un énfasis especial en la tensión existente entre el mito y la historia.
De esta manera, los lectores podrán descubrir nuevos, e incluso, inesperados aspectos de la religión israelita antigua. En algunos capítulos se tratan temas relacionados con la fe monoteísta, la centralización del culto o el libre albedrío, que probablemente conmocionen "verdades sacrosantas" o preconceptos sobre la fe judía.
La esperanza es que la lectura de la obra genere en los lectores duda y discusión, promoviendo en su conciencia la libertad de pensamiento, la tolerancia del "Otro" y el diálogo interconfesional. Ya que en última instancia, el propósito final es presentar tanto a los lectores judíos como cristianos una imagen equilibrada y no tendenciosa de las Escrituras, queriendo con ello redescubrir las raíces comunes de ambos horizontes religiosos. De esta manera, la otrora enemistad y recelo entre ambas comunidades podrá convertirse en una fructífera relación entre hermanos.
Adolfo D. Roitman
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