“Inicialmente, una pregunta: ¿es conveniente y útil hoy en día una obra sobre la teología de san Pablo? El posible lector puede sospechar con fundamento, al abrir estas páginas, que, desde el momento en que he acometido la no fácil tarea de escribirla, mi respuesta es afirmativa. Pero no estará fuera de lugar exponer sencillamente los motivos que me han movido a ello, que sirvan, en cierta medida, de justificación a las páginas que siguen.
Los hay ajenos a mí, como el hecho de algunas benevolentes, y tal vez excesivamente confiadas, peticiones por parte de amigos y conocidos de que expusiera mi visión global de la obra y el pensamiento paulinos.
Los hay –he de confesarlo– más personales: después de no pocos años dedicados a estos estudios paulinos, he sentido el deseo de ofrecer esa visión a un público más amplio que el de las clases y conferencias, en la esperanza, quizás no exenta también de alguna presunción, de que pudiera resultarles útil para, en definitiva, la tarea cristiana más esencial: el encuentro con Dios y con los hermanos.
.. He optado por la audacia, temeridad más bien, de intentar recorrer este difícil camino. Por una parte, los avances sobre el pensamiento paulino realizados en las últimas décadas son realmente importantes, como muestran las no pocas polémicas que han generado y generan. Ciertamente, merecen ser incorporados a una más amplia presentación de la teología de Pablo. Y es de esperar que aporten no pocas novedades3.
Por otra parte, ¿no sería interesante una teología paulina desde una perspectiva más cercana a nuestras preocupaciones e intereses? Por diversas razones, la dependencia de la ciencia bíblica hispánica respecto a la que se produce fuera es todavía sensible, aun cuando haya, por fortuna, disminuido bastante. Y, en cambio, hay enfoques más propios nuestros que pueden beneficiarse de una teología de Pablo elaborada teniéndolos presentes. Pienso, por ejemplo, en corrientes como la de la teología de la liberación, de tanto impacto entre nosotros4.
…Suele decirse que lo primero y principal es comprender lo más profundamente posible el sentido literal del autor o del texto. Esto es lo que pretendo aquí, si bien no me limito a la pura literalidad de cada texto concreto, sino que intento remontarme al conjunto de la mente de Pablo sirviéndome para ello de los demás lugares de su correspondencia. Además de ello, es conveniente acercarnos al texto bíblico con nuestras preocupaciones y demandas, para ver qué tipo de respuesta encuentran en él. En realidad, esto lo hacemos siempre, de forma más o menos consciente, como muestra la hermenéutica moderna.
…En este sentido, renovadas interpretaciones del pensamiento paulino siempre son posibles e incluso necesarias, aun prescindiendo de otros puntos más profundos referidos a los textos bíblicos como inagotable Palabra de Dios. Porque nuestro acercamiento es diferente del que han tenido otros intérpretes de otros tiempos y latitudes. Son otros los intereses y las sensibilidades5.
Todo lo cual no lleva a minusvalorar un acercamiento al pensamiento de Pablo en cuanto tal, sino que sólo intenta hacer ver la posible utilidad de una nueva interpretación actual y de origen hispánico, aunque sin acentuar demasiado las diferencias respecto a las diversas presentaciones del pensamiento, que, obviamente, han de coincidir en muchos puntos, si son fieles al texto.
…Si estas buenas intenciones logran plasmarse en las páginas siguientes queda a juicio del posible lector. “In magnis voluisse satis est”, que decían los clásicos y ha repetido, con excesiva modestia, a la vista de los resultados que él ha obtenido, un teólogo moderno”
Federico Pastor Ramos
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