Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK | Más información
Zona personal
ok
ok Avanzado
Mi cesta
Vacía
Tienda Digital EVD Catálogo General Revista Eucaristía Revista Concilium Revista Reseña Bíblica Catalogo Tiempos de Familia Videos

Viernes de la 27ª Semana del T.O

Anteriorviernes, 13 de octubre de 2017 Siguiente

Lecturas Bíblicas
Joel 1, 13-15; 2, 1-2
9, 2-3. 6 y 16. 8-9
Lucas 11, 15-26
Liturgia
Color Verde
Ciclo A
Semana Salterio III
Eduardo

La lucha contra el mal en todas sus expresiones forma parte de la misión de Jesús y de la presencia operativa del reino. Sus adversarios le acusan: para unos es el jefe de los demonios; otros le piden una señal del cielo. Jesús les responde que el mal no lucha contra sí mismo; es fuerte y es una batalla permanente que hay que afrontar.
La presencia del mal en el mundo es un hecho. Adquiere mil formas que se reinventan y se multiplican: guerras, hambrunas, crueldades, culpabilidades. Jesús incluye en su anuncio del reino la lucha contra todo tipo de mal que humilla a las personas y que oscurecen el rostro de Dios. La perversión mayor es decir que él mismo actúa en nombre del mal, personificado en Belzebú.
Ilumina mi mente, Señor, para que sepa distinguir el bien del mal en toda mi vida.

Cita del día

El tema del combate espiritual fue desarrollado por los Padres del desierto, pero sigue siendo una realidad que goza de una impresionante actualidad. A pesar de cierto escepticismo difundido en la sociedad, que se considera evolucionada, el demonio está más presente en el mundo de lo que podemos imaginar. En algunos momentos, casi de repente, es posible percibir lo arraigada que está su presencia. Su fuerza consiste en hacerse olvidar y en aparecer bajo los aspectos más seductores y tranquilizadores. Dado que conoce bien a sus presas, lanza por lo general sus ataques por el frente más desguarnecido, por las realidades a las que somos más sensibles. A veces sentimos el ataque verdaderamente como devastador, y la única manera de liberarnos de él parece precisamente ceder. Pero la apuesta es demasiado elevada. Ceder ante él una vez significa abrirle un paso que le hará más fácil el acceso en el próximo asalto.
Las armas son las de siempre: oración intensa, recordar continuamente la Palabra del Señor y sus promesas; penitencia; una gran humildad, que nos haga poner toda nuestra confianza en el Señor; vigilancia, para no ser cogidos por sorpresa. En estas condiciones, el desafío asume una fascinación particular: estamos llamados a combatir contra un adversario más fuerte que nosotros, pero con un arma más, un arma que viene del Espíritu Santo. Nuestro adversario se presenta cada vez más fuerte después de cada derrota, pero no tan fuerte que no pueda ser derrotado. Cristo quiere unirnos a su combate, para que también nosotros podamos hacer retroceder el mal que se propaga por el mundo, y hacernos así partícipes de su victoria, aunque esta victoria, cuando estamos inmersos en el duro combate, pueda parecernos no rara vez una ilusión lejana.
La presencia del demonio nos invita a reflexionar sobre el carácter dramático de la existencia cristiana, sobre el poder del mal, sobre lo que está en juego, sobre la grandeza de la victoria de Cristo, sobre la necesidad de encuadrarnos de una manera abierta y decidida de su parte, sobre la convicción de que el combate espiritual es parte esencial del discípulo de Cristo.

Fuente:
Lectio Divina para cada día del año: Ferias del Tiempo Ordinario Lectio Divina para cada día del año: Ferias del Tiempo Ordinario

Autor: Zevini, Giorgio / Cabra, Pier Giordano

Textos bíblicos
Primera lectura:
Joel 1, 13-15; 2, 1-2

Lectura de la profecía de Joel

Vístanse de luto y lloren, sacerdotes;
giman ustedes, servidores del altar;
vengan a dormir sobre esteras,
ustedes, los que sirven a mi Dios,
pues ofrenda y libación han cesado
en el Templo de su Dios.
Promulguen un ayuno,
convoquen una asamblea,
reúnan a los ancianos
y a todos los que habitan el país
en el Templo del Señor, su Dios,
y clamen al Señor.
¡Ay, qué terrible aquel día!
Porque el día del Señor está cerca;
la destrucción del Destructor
está a punto de llegar.
¡Toquen la trompeta en Sión,
den la alarma en mi santo monte!
Tiemblen todos los que habitan el país,
porque viene el día del Señor;
está ya a las puertas:
día de oscuridad y de tinieblas,
de nubarrones y densa niebla.
Como el amanecer sobre los montes,
así avanza un pueblo fuerte y numeroso;
nunca antes hubo otro como él,
ni volverá a existir después
por muchas generaciones.

 

Salmo:
9, 2-3. 6 y 16. 8-9

R/. El Señor juzgará el orbe con justicia.

      Alabaré al Señor de todo corazón,
          en la reunión de los justos y en la asamblea.
          Las obras del Señor son grandiosas,
          cuantos las aman meditan sobre ellas. R/.

      Espléndido y majestuoso es lo que hace,
          su justicia permanece para siempre.
          Ha hecho prodigios memorables,
          clemente y compasivo es el Señor. R/.

      Da alimento a quienes lo veneran,
          recuerda eternamente su alianza.
          El poder de sus obras muestra a su pueblo
          al entregarles la heredad de las naciones. R/.

Evangelio:
Lucas 11, 15-26

Lectura del santo evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, habiendo echado Jesús un demonio, algunos de entre la multitud dijeron:
—Belzebú, el propio jefe de los demonios, le da a este el poder para expulsarlos.
Otros, para tenderle una trampa, le pedían que hiciera alguna señal milagrosa de parte de Dios. Pero Jesús, que conocía sus intenciones, les dijo:
—Si una nación se divide en bandos, se destruye a sí misma y sus casas se derrumban. Por tanto, si Satanás actúa contra sí mismo, ¿cómo podrá mantener su poder? Pues eso es lo que ustedes dicen: que yo expulso los demonios por el poder de Belzebú. Pero si Belzebú me da a mí el poder para expulsar demonios, ¿quién se lo da a los propios seguidores de ustedes? ¡Ellos mismos serán los jueces de ustedes! Ahora bien, si yo expulso los demonios por el poder de Dios, es que el reino de Dios ya les ha llegado a ustedes.
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su mansión, su propiedad está segura; pero si otro más fuerte que él llega y lo vence, entonces le quita las armas en las que confiaba y reparte como botín todos sus bienes.
El que no está a favor mío, está contra mí; el que conmigo no recoge, desparrama.
Cuando un espíritu impuro sale de una persona y anda errante por lugares desiertos en busca de descanso y no lo encuentra, se dice a sí mismo:
«Regresaré a mi casa, de donde salí».
Y si, al llegar, la encuentra barrida y arreglada, va, reúne a otros siete espíritus peores que él y todos juntos se meten a vivir allí, de manera que la situación de esa persona resulta peor al final que al principio.

 

Color verde
Este color simboliza esperanza, paz, serenidad y ecología. Es usado durante el Tiempo Ordinario, en los feriados y los domingos que no exigen otro color (solemnidades, fiestas de santos).
Editorial Verbo Divino ● Avda. Pamplona, 41, 31200 Estella (Navarra), España ● Tel. 948 55 65 11 ● Mail. evd(AT)verbodivino.es
Project by 3emultimedia