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Jueves de la 4ª semana de Pascua

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Lecturas Bíblicas
Hechos 13, 13-25
88, 2-3. 21-22. 25 y 27
Juan 13, 16-20
Liturgia
Color Blanco
Ciclo C
Semana Salterio IV
Juan Nepomuceno

Cita del día

El Padre envía al Hijo, el Hijo envía a sus discípulos; y así como el Hijo repite el comportamiento del Padre, también los fieles de Jesús deben repetir el comportamiento del Hijo. Ahora bien, los discípulos saben que Jesús se ha comportado como un siervo que, reconociendo en cada hombre a su propio señor, se dedica a él, incluso en el más humilde de los servicios, según el significado simbólico del lavatorio de los pies. Pero como la ley del servicio es dura, pronto es removida y sustituida o suavizada o manipulada. Se habla así de servicio, se teoriza sobre él, pero nos mantenemos alejados del humilde servicio activo. 
Por eso proclama Jesús bienaventurados no a los que hablan de servicio, sino a quienes lo practican. ¿Acaso le traicionó Judas por esto? ¿Pensaba acaso que aunque Jesús hablara de servicio, entendía de hecho el servicio del poder? ¿No se marcharía cuando vio que el servicio, para Jesús, era precisamente el de los auténticos siervos, una realidad dura y no una palabra para adornarse? 
¿Y yo, cómo me sitúo ante el servicio? ¿Conozco la sonoridad y la popularidad de la Palabra más que su humilde y a menudo humillante realidad? ¿Medito en el servicio para hablar bien de él o para convencerme de que debo rebajarme a servir?

Fuente:
Lectio Divina para cada día del año: Tiempo de Pascua Lectio Divina para cada día del año: Tiempo de Pascua

Autor: Zevini, Giorgio / Cabra, Pier Giordano

Textos bíblicos
Primera lectura:
Hechos 13, 13-25

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles

En aquellos días, Pablo y sus compañeros se dirigieron por mar desde Pafos hasta Perge, ciudad de Panfilia. Pero Juan se separó allí de ellos y regresó a Jerusalén. Desde Perge continuaron su viaje hasta llegar a Antioquía de Pisidia. El sábado entraron en la sinagoga y se sentaron. Después de la lectura de la ley y los profetas, los jefes de la sinagoga los invitaron a intervenir: 
—Hermanos —les dijeron—, si tienen algún mensaje que comunicar a los asistentes, pueden hablar ahora. 
Pablo se levantó y, haciendo con la mano ademán de silencio, comenzó así: 
—Escúchenme, israelitas, y ustedes los que, sin serlo, rinden culto a Dios. El Dios del pueblo de Israel escogió a nuestros antepasados, engrandeció a este pueblo durante su estancia en Egipto y lo sacó de allí con su gran poder. Los soportó durante cerca de cuarenta años en el desierto, y aniquiló siete naciones en el territorio de Canaán con el fin de entregárselo como herencia a los israelitas. Todo esto duró unos cuatrocientos cincuenta años. Después los guió por medio de caudillos hasta la época del profeta Samuel. Luego solicitaron un rey y Dios les dio a Saúl, hijo de Cis. Era Saúl miembro de la tribu de Benjamín, y reinó durante cuarenta años. Después Dios lo destituyó y les puso como rey a David, acerca del cual manifestó: He encontrado que David, hijo de Jesé, es un hombre de mi agrado, que cumplirá todo cuanto quiero. Y Dios, de acuerdo con su promesa, hizo surgir de su linaje un salvador para Israel, Jesús. Previamente Juan, como precursor, proclamó un bautismo que sirviera como señal de conversión para todo el pueblo israelita. Próximo ya el final de su carrera, decía Juan: «¿Quién piensan ustedes que soy? Por supuesto no el que esperan, pues ni siquiera soy digno de desatar el calzado a quien viene después de mí».

Salmo:
88, 2-3. 21-22. 25 y 27

R/. Proclamaré tu fidelidad por generaciones.

      El amor del Señor cantaré eternamente, 
          proclamaré tu fidelidad por generaciones. 
          Así dije: «Para siempre se alza el amor, 
          en el mismo cielo tu fidelidad sustentas». R/. 

      He encontrado a mi siervo David, 
          con mi aceite sagrado lo he ungido. 
          Mi mano estará con él, 
          mi brazo le dará fuerza. R/. 

      Mi fidelidad y mi amor lo acompañan, 
          con mi nombre voy a encumbrarlo.
          Él me dirá: “Tú eres mi padre, 
          mi Dios, el refugio que me salva”. R/.

Evangelio:
Juan 13, 16-20

Lectura del santo evangelio según san Juan

Cuando Jesús acabó de lavar los pies a sus discípulos, les dijo: 
—Les aseguro que el siervo no puede ser mayor que su amo; ni el enviado, superior a quien lo envió. Si comprenden estas cosas y las ponen en práctica serán dichosos. No me refiero ahora a todos ustedes; yo sé muy bien a quiénes he elegido. Pero debe cumplirse la Escritura: El que comparte el pan conmigo se ha vuelto contra mí. Les digo estas cosas ahora, antes que sucedan, para que, cuando sucedan, crean que «yo soy». 
Les aseguro que todo el que reciba al que yo envíe, me recibe a mí mismo, y al recibirme a mí, recibe al que me envió.

Color blanco
Color que hace referencia a la resurrección de Jesús, siendo el color más solemne en la liturgia. Simboliza la alegría y la paz. Se usa durante el tiempo de Pascua y el tiempo de Navidad. Se emplea también en las fiestas y solemnidades del Señor no relativas a la Pasión, incluida la misa de la Cena del Señor del Jueves Santo, en las fiestas de la Virgen María y de los santos que no murieron mártires.
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