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25º Domingo del T.O

Anteriordomingo, 22 de septiembre de 2019 Siguiente

Lecturas Bíblicas
Amós 8, 4-7
112, 1-2. 4-6. 7-8
1 Timoteo 2, 1-8
Lucas 16, 1-13
Liturgia
Color Verde
Ciclo C
Semana Salterio I
Mauricio
25º Domingo del T.O

Cita del día

«Ningún criado puede servir a dos amos..., no podéis servir a Dios y al dinero». Se trata de una declaración muy fuerte e incisiva, que pone claramente de manifiesto lo que está en juego. Es preciso saber elegir con precisión entre Dios y el dinero, o sea, entre el Dios del amor y el dios del dinero. El evangelio no subraya la falta de honestidad del administrador, sino la astucia de la que hace gala en la preparación de su futuro. 
El Señor nos invita a preparar nuestro futuro y a darle cuentas de su gestión con la entrega de nuestros bienes a los pobres mediante un reparto que sea justo. La riqueza no es algo maldito en sí misma, sino un servicio y un don a los hermanos que el Señor nos da, una voluntad de compartir con ellos. Ahora bien, la riqueza puede ser asimismo un riesgo permanente. Una vez que la sed de riquezas se apodera de nosotros, ya no nos suelta. Tiende a someternos y a hacerse con todo nuestro interés. De este modo, poco a poco, Dios acaba por convertirse en algo secundario o, peor aún, acaba por convertirse en un adversario peligroso que es preciso eliminar absolutamente de nuestra propia vida. Por el contrario, cuanto más se convierte Dios en nuestro único amor, en el único sol de nuestra vida, en el todo de nuestro corazón, tanto más se debilita el amor a la riqueza, hasta desaparecer por completo, como en san Francisco de Asís, para quien Dios se convirtió en el único tesoro para compartir con los hermanos. O –como él mismo decía– en su «caja de caudales celestial». 
El Señor nos invita en la liturgia de hoy a practicar un discernimiento de lo que es esencial, de modo que nos desprendamos del dinero o –mejor– separemos el dinero de nosotros mismos para compartirlo como puro don de amor. En realidad, el problema principal no es apartar el dinero de nosotros, sino convertirlo en un valor para el Reino. Se trata de introducir el dinero en la corriente justa a través de la cual se abre la gracia de Dios un camino hasta nuestro corazón. Precisamente al lugar donde el amor de Dios impregna todo lo que constituye nuestra persona y donde, poco a poco, el amor lo invade todo hasta brillar como fuego incandescente de amor. Entonces tiene lugar el milagro: el dinero queda invertido en el Reino de Dios. Ya no hay «riqueza inicua». Ahora, a través del amor a los necesitados, fructificará al ciento por uno. 
Ésa es la razón de que Pablo insista tanto en la necesidad de la oración: «Deseo, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando las manos limpias de ira y altercados» (1 Tim 2,8). La pureza del corazón, desprendido de todo y orientado a Dios, es necesaria para que nuestra oración sea luz en un mundo plagado de injusticias, en donde el dinero se convierte con frecuencia en una trampa oscura para los hermanos.

Fuente:
Lectio Divina para cada día del año: Domingos del Tiempo Ordinario Lectio Divina para cada día del año: Domingos del Tiempo Ordinario

Autor: Zevini, Giorgio / Cabra, Pier Giordano

Textos bíblicos
Primera lectura:
Amós 8, 4-7

Lectura de la profecía de Amós

        Escuchen esto, los que aplastan al pobre 
        y quieren eliminar a la gente humilde del país diciendo: 
        «¿Cuándo pasará la fiesta del novilunio 
        para que podamos vender el cereal, 
        y el sábado para dar salida al trigo? 
        Usaremos medidas trucadas, 
        aumentaremos el peso del siclo 
        y falsearemos las balanzas. 
        Compraremos al indigente por dinero 
        y al pobre a cambio de un par de sandalias; 
        incluso haremos negocio con el salvado del trigo». 
        Pues bien, el Señor ha jurado por el honor de Jacob 
        que nunca se olvidará de esas acciones. 

Salmo:
112, 1-2. 4-6. 7-8

R/. Alaben al Señor, que ensalza al pobre. 

      ¡Alaben, servidores del Señor, 
          alaben el nombre del Señor! 
          Que el nombre del Señor sea bendecido 
          desde ahora y para siempre. R/.

      El Señor se alza sobre todas las naciones, 
          sobre los cielos está su gloria. 
          ¿Quién como el Señor, Dios nuestro, 
          que en las alturas tiene su trono, 
          que se inclina para contemplar 
          los cielos y la tierra? R/.

      Él levanta del polvo al pobre, 
          saca al desvalido del estiércol, 
          para sentarlo con los príncipes, 
          con los príncipes de su pueblo. R/. 

Segunda lectura:
1 Timoteo 2, 1-8

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo

Querido hermano:
Recomiendo ante todo que se hagan rogativas, súplicas, peticiones y acciones de gracias por toda la humanidad: por los reyes y por todos los que tienen autoridad para que podamos llevar una vida tranquila y sosegada, plenamente digna y religiosa. 
Es este un proceder hermoso y agradable a los ojos de Dios, nuestro Salvador, que quiere que todos se salven y conozcan la verdad. 
Porque uno solo es Dios y uno solo es el mediador entre Dios y la humanidad: el hombre Cristo Jesús, que se entregó a sí mismo como rescate por todos, como testimonio dado en el tiempo prefijado. De todo ello he sido constituido pregonero y apóstol —estoy diciendo la pura verdad— con el fin de instruir a los paganos en la fe y en la verdad. 
Es, pues, mi deseo que en cualquier circunstancia los varones eleven una oración pura, libre de odios y altercados. 

Evangelio:
Lucas 16, 1-13

Lectura del santo evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 
—Un hombre rico tenía un administrador que fue acusado ante su amo de malversar sus bienes. 
El amo lo llamó y le dijo: 
«¿Qué es esto que me dicen de ti? Preséntame las cuentas de tu administración, porque desde ahora quedas despedido de tu cargo». 
El administrador se puso a pensar: 
«¿Qué voy a hacer ahora? Mi amo me quita la administración, y yo para cavar no tengo fuerzas, y pedir limosna me da vergüenza. ¡Ya sé qué voy a hacer para que, cuando deje el cargo, no falte quien me reciba en su casa!». 
Comenzó entonces a llamar, uno por uno, a los deudores de su amo. Al primero le preguntó: 
«¿Cuánto debes a mi amo?». 
Le contestó: 
«Cien barriles de aceite». 
El administrador le dijo: 
«Pues mira, toma tus recibos y apunta solo cincuenta». 
Al siguiente le preguntó: 
«¿Tú cuánto le debes?». 
Le contestó: 
«Cien sacos de trigo». 
Le dijo el administrador: 
«Pues mira, toma tus recibos y apunta solo ochenta». 
Y el amo elogió la astucia de aquel administrador corrupto porque, en efecto, los que pertenecen a este mundo son más sagaces en sus negocios que los que pertenecen a la luz. 
Por eso, les aconsejo que se ganen amigos utilizando las riquezas de este mundo. Así, cuando llegue el día de dejarlas, habrá quien los reciba en la mansión eterna. 
El que es fiel en lo poco, también será fiel en lo mucho; y el que no es fiel en lo poco, tampoco lo será en lo mucho. 
De modo que si ustedes no son fieles con las riquezas de este mundo, ¿quién les confiará la verdadera riqueza? Y si no son fieles con lo ajeno, ¿quién les dará lo que les pertenece a ustedes? 
Ningún criado puede servir a dos amos al mismo tiempo, porque aborrecerá al uno y apreciará al otro, o será fiel al uno y del otro no hará caso. No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero. 

Color verde
Este color simboliza esperanza, paz, serenidad y ecología. Es usado durante el Tiempo Ordinario, en los feriados y los domingos que no exigen otro color (solemnidades, fiestas de santos).
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