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08/09/2008 Juan Miguel Díaz Rodelas en entrevista sobre San Pablo (Catalunya Cristiana)

La Asociación Bíblica Española (ABE) es una entidad integrada por profesores y especialistas en Sagrada Escritura de diferentes denominaciones cristianas, dedicada al estudio y a la difusión de la Palabra de Dios. En este Año San Pablo que iniciamos, el director de la ABE, el sacerdote Juan Miguel Díaz Rodelas, reflexiona sobre la figura del Apóstol de los gentiles y sobre su mensaje para nuestras comunidades. --¿Qué tiene la figura de Pablo que a nadie deja indiferente? ¿Por qué genera adhesión absoluta a o rechazo radical? -- El punto de partida para responder a estas preguntas podrían ofrecerlo los dos adjetivos usados en la segunda: absoluto y radical. En efecto, las cartas de Pablo y los mismo datos que nos ofrecen sobre él los Hechos de los Apóstoles muestran a las claras que, tanto antes de la experiencia vivida en el camino de Damasco como después de la transformación que provocó en él dicha experiencia, el apóstol vivió su fe con radicalidad; su adhesión a dios, antes y después de lo ocurrido cuando se dirigía a la capital de Siria, fue absoluta. Pablo fue siempre persona de cuerpo entero, de verdad, entregado a Dios sin fisuras y sin componendas, capaz, además, de expresar abiertamente el cariño que sentía por sus cristianos, y de amonestarlos también con firmeza por ciertos comportamientos o situaciones vividos en sus comunidades. --Sobre Pablo se han escrito muchas cosas negativas: fanático, misógino, intransigente…¿Por qué nos ha llegado esta visión? ¿Son sólo prejuicios? -- Son sin duda, a mi entender, prejuicios. Pero también son el resultado de una lectura superficial de sus escritos. Y al hablar de lectura superficial me refiero a la que se sin tener en cuenta el contexto social, religioso y cultural en el que Pablo escribió sus cartas. ¿Fanático e intransigente? En modo alguno: coherente hasta las últimas consecuencias con el convencimiento fundamental que cambió su vida y que lo impulsó a servir plenamente al Evangelio, a la Buena Noticia que resonó en el mundo antiguo en el siglo I de la era cristiana: Dios había ofrecido definitivamente la salvación al mundo en Jesús de Nazaret, el Mesías e Hijo de Dios crucificado. Quien aceptaba ese Evangelio, quien se adhería por la fe a esa Beuna Noticia y se unía al misterio de Cierto por el bautismo, debía vivir consecuentemente. ¿Misógino Pablo? Tal vez podría sacarse esa impresión de alguna que otra afirmación suya o de sus herederos espirituales (cartas tardías) sobre la mujer. Pero tal impresión puede superarse fácilmente leyendo lo que decían sobre el mismo tema algunos de los contemporáneos de Pablo, judíos y no judíos, y , en especial , tratando de compensarla con aquel impresionante “no hay hombre y mujer” del apóstol en la carta a los Gálatas. --¿Qué rasgos destacarías de su figura? -- Aparte de lo que he dicho, creo que en Pablo destacan la fuerza de su fe y la entrega incondicional a la causa del Evangelio. Al presentar esos rasgos como destacables quiero decir, por una parte, que son los que más me impactan personalmente de la figura del apóstol y, por otra, que son la consecuencia más norma de la adhesión a Jesucristo, así como una condición indispensable para un testimonio eficaz del Evangelio, para la tarea de la “nueva evangelización” a la que convocó a toda la Iglesia el llorado siervo de Dios Juan Pablo II. -- ¿Nuestras comunidades y las destinatarias de sus cartas son más parecidas de lo que pensamos? -- Tal vez sí, aunque resulta indudable que son también tan diferentes como los son las circunstancia en las que ellas vivieron y en las que vivimos nosotros. Entre otras cosas, los miembros de aquellas comunidades eran cristianos recién convertidos y marcados, por tanto y normalmente, por el entusiasmo y la energía de todo comienzo; nuestras comunidades las forman, por lo general, gente que es cristiana des siempre. Además, la fe anunciada por los predicadores y acogida por los primeros creyentes era en su mundo una novedad completa; en el nuestro, por el contrario, esa fe, el cristianismo como solemos decir, es percibido por muchos de nuestros contemporáneos como algo del pasado, caduco, falto de fuerza… Pero, sí, tal vez pueda decirse que son más parecidas de lo que pensamos; entonces, como hoy, hay en las comunidades cristianas gente que vive su fe con seriedad, y otra cuya fe es menos convencida; gente que es adecuadamente consecuente con su adhesión de fe a Jesucristo, el Señor muerto y resucitado, y gente que, sin llegar a hacer de su capa un sayo, realiza síntesis demasiado personales de la fe, o vive como si la fe fuera sólo una etiqueta ... -- ¿Qué nos dice este Apóstol de los gentiles a la Iglesia del siglo XXI? --Tal vez me repita, pero lo hago porque estoy convencido de ello: es preciso dejar que Dios sea el Señor de nuestras vidas, de nuestras comunidades; es preciso ser coherentes con nuestra adhesión a Jesucristo; es preciso anunciar la Buena Noticia a todos, salir de nuestros círculos estrechos, lanzarse a los nuevos areópagos. Y hacerlo con fuerzas siempre renovadas, pero conscientes también de que, creemos y. predicamos a Cristo, y a éste, crucificado, y que, por ello mismo, cuando parecemos débiles, entonces es cuando somos realmente fuertes… Porque lo somos con la fuerza del Señor y de su cruz, y no con nuestras fuerzas. -- ¿Con qué espíritu hay que vivir este Año San Pablo? -- Cualquier Año Santo es un tiempo de gracia, una ocasión propicia para volver a las fuentes de la fe, renovar nuestra vida cristiana. Estoy convencido de que si este Año Santo de San Pablo nos animamos a releer sus cartas (o a leerlas tal vez por primera vez) y a redescubrir así la herencia del apóstol, a corto y a largo plazo se producirá en la Iglesia una revitalización de la fe y un renacimiento del entusiasmo por anunciarla. -- ¿De qué manera se puede trabajar en este Año para conocer a Pablo a nivel de parroquias, grupos bíblicos, movimientos…? ¿Cuál es el mejor modo para aproximarnos a su figura? -- Lo mejor que podemos hacer para conocer a Pablo es leer sus cartas y, antes o después de ellas, el libro de los Hechos de los Apóstoles, dedicado en buena medida a la actividad misionera de Pablo. Por no sobrecargarnos de actividades, dicha lectura puede adaptarse al ritmo de la vida espiritual y los planes formativos de cada cual: quien pertenezca a un movimiento a un grupo de lectura de la Biblia, que lea a Pablo en grupo o con el movimiento al que pertenezca. Quien vaya más por libre en la vivencia de su fe, si es que se puede hablar así, que asuma personalmente el propósito de esa lectura. En cualquier caso, la hagamos personalmente o en comunidad, no estaría mal acompañar dicha lectura con la de algún estudio serio sobre el apóstol de carácter biográfico-teológico o estrictamente teológico. -- ¿Cómo vivirá la Asociación Bíblica Española este acontecimiento? -- La vida de la Asociación Bíblica Española está marcada por la celebración de sus Jornadas anuales, dedicadas a estudiar sucesivamente temas del Antiguo Testamento, del Nuevo Testamento, de la que se denomina literatura intertestamentaria o de los llamados temas propedéuticos (geografía, historia, inspiración, hermenéutica...). Dentro del Año Santo Paulino nos reuniremos el próximo septiembre en Tenerife y el tema central será el Antiguo Testamento, aunque, dada la circunstancia eclesial de dicho Año Santo, tendremos una ponencia dedicada a Pablo, que hemos querido relacionar con aquel tema. La impartirá el profesor Pitta de la Universidad Laterana de Roma y versará sobre El Antiguo Testamento en las grandes cartas de san Pablo. -¿Necesita nuestra Iglesia más personas como Pablo? -Las necesita, sin duda. Y, también sin duda alguna, Dios las sigue suscitando hoy. Salvadas las distancias y, sobre todo, el papel singular, fundante y referente, que tiene el Apóstol de los gentiles para la Iglesia de todos los tiempos, hay en nuestra Iglesia hombres y mujeres que, como él, viven su adhesión a Jesucristo con total radicalidad y procuran ser testigos fidedignos del amor de Dios revelado en su Hijo, nacido de mujer, muerto y resucitado, Mesías de Israel y Señor de todos los pueblos. Las hay que son conocidas, porque Dios las ha puesto al frente de las comunidades o prestan un servicio particular a las mismas; pero también las hay entre los cristianos y cristianas cuya vida transcurre en el anonimato; pero en cuyos ambientes -familia, trabajo, amistades- se puede respirar, gracias a ellos, el olor suave del Evangelio de Jesucristo. Reportaje: Rosa María Jané Chueca ---- Tomado de "Catalunya Cristiana"
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